Ya sabemos que Windows XP debe ser activado tras su instalación o dejará de funcionar a los 30 días. Cada vez que
instalamos Windows XP, ya sea por los destrozos provocados por un virus, algún error que nos impide utilizarlo
correctamente o simplemente porque de vez en cuando conviene una limpieza, debemos proceder de nuevo a la
activación. Existe un modo muy sencillo de evitarlo.
Una vez que hallamos activado por primera vez nuestra copia de Windows XP, debemos buscar un archivo dentro del
directorio Windows llamado wpa.dbl. Este archivo contiene los datos de activación para nuestra copia de XP y
nuestro hardware. Si hacemos una copia de seguridad, la próxima vez que instalemos Windows XP bastará con
copiarlo de nuevo donde estaba para evitar una nueva activación.